Esta expresión significa que quien no está acostumbrado a refinamientos ni lujos no sabe apreciarlos e, incluso, llegan a molestarle los detalles más insignificantes. Alude a la falta de costumbre y la dificultad de adaptarse a esos cambios, ya que quien no está familiarizado a un estilo de vida más refinado, sufre incomodidades al adaptarse, y a pesar de que esos cambios sean buenos, suelen ser trumáticos porque les obliga a romper con su rutina.
Esta braga a la que se refiere la locución no se refiere a ropa interior femenina, sino a un tipo de calzón masculino, a veces basto o grueso, utilizado antiguamente. Se usa para señalar que una persona que no está acostumbrada a cierto nivel de comodidad o posición, encuentra problemas en las más mínimas complicaciones. La "llaga" simboliza la molestia o la queja, y la "costura" el detalle sin importancia que incomoda a quien no tiene la experiencia o hábito.

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