Esta expresión significa priorizar la comodidad de sentirse a gusto consigo misma, el bienestar propio, los gustos personales o la tranquilidad personal sobre las opiniones ajenas, las apariencias o los convencionalismos sociales, es decir, actuar por encima de las expectativas sociales y de acuerdo con la propia conciencia.
Esta expresión, aunque es anterior, se hizo popular a través de un poema del poeta Luis de Góngora, máximo exponente del culteranismo barroco. El poema completo es una crítica social a las apariencias y a la superficialidad. Góngora se burla de quienes sufren incomodidades solo por dar buena imagen ante los demás. El poeta prefiere ir abrigado y cómodo, aunque otros lo vean mal, en vez de pasar frío solo por lucir elegante. La frase que usa es una sátira que elogia la vida sencilla y humilde (caliente) despreciando el poder, el lujo y la opinión pública (la gente). Defiende el hedonismo moderado: la búsqueda de la propia comodidad es superior a aparentar ante los demás. Se utiliza para indicar que no importa el "qué dirán" o las críticas si uno está satisfecho, cómodo o actúa según su propia conciencia. Góngora en su poema contrasta el placer personal (beber, comer, estar caliente) con la vanidad de los nobles o los ambiciosos. En resumen, la expresión invita a enfocarse en lo que a uno le da bienestar Con el tiempo, la variante culta del inicio ‘ándeme’ se simplificó a ‘ande’, más fácil de pronunciar y recordar. Desde entonces la expresión se usa de forma metafórica para afirmar que uno prioriza su comodidad y sus gustos por encima de las expectativas sociales y de la opinión ajena. ("estar caliente"), ignorando las burlas o críticas de la sociedad ("y ríase la gente").

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