Este modismo se aplica a alguien que ha triunfado rotundamente en cualquier actividad. Se usa cuando alguien se va de un lugar con todos los reconocimientos por su increíble desempeño. Aunque, no es necesario salir de un sitio para aplicar ese dicho, basta con que alguien logre un triunfo rotundo y sin discusión o una gran actuación para escucharlo. Se utiliza con mucha frecuencia en los deportes, pero puede usarse también en otros contextos.
Suele atribuirse el origen del dicho al mundo taurino, sin embargo esta expresión nació en la Universidad de Salamanca, cuando los estudiantes aprobaban el último examen de grado, tras haber pasado toda la noche en capilla, y salían por la puerta principal, la grande de la Catedral. Los que suspendían salían por la puerta trasera del claustro, llamada “de carros”. No obstante, en el mundo taurino, cuando el torero realiza lo que consideran una gran actuación (cuando logra al menos dos orejas), sale por la puerta grande (la principal) de la plaza a hombros de los espectadores que es el mayor honor que se le hace a un torero, puesto que supone el máximo reconocimiento a su actuación por parte del público y es la gran aspiración y el gran sueño de todo torero.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada