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dimarts, 13 de juny del 2023

A SACO

Se utiliza esta expresión para indicar que una acción se realiza sin miramiento alguno, sin cuidado, a lo bruto, sin dar tregua, abruptamente, sin apenas planificación y sin pensar en las consecuencias, lo que puede provocar numerosos destrozos no tenidos en cuenta por parte de quien lo realiza. También significa en gran cantidad.

El origen de la expresión lo encontramos en el verbo saquear que era el acto que se realizaba antiguamente, durante los periodos de guerra, en el que los soldados tras los asedios o en los abordajes propiciados generalmente por piratas, invadían un lugar entraban en las casas/viviendas/negocios y arrasaban con todo lo que de valor encontraban. Para ello utilizaban unos grandes sacos que portaban consigo y en el que depositaban todo lo que consideraran de valor.

Nos podemos hacer una idea de las prisas y destrozos que se perpetraban, cuando en muchas ocasiones, la idea era inutilizar los lugares saqueados. Ese tipo de robo pasó a ser conocido como saqueo y con él nació la expresión ‘entrar a saco’ como sinónimo de hacer algo de forma irrespetuosa, dándole con los años las diferentes variantes de uso que hoy en día todos conocemos.


A TODO TRAPO

Este modismo lo usamos para indicar que algo se hace a toda velocidad, con gran ímpetu y vehemencia, con eficacia, energía y entusiasmo. También puede significar, coloquialmente, poner música a todo volumen o realizar una acción determinada de forma ostentosa y sin límite de gastos que se pueden relacionar con el lujo.

El origen de esta locución proviene de los ambientes marineros, de la época en la que la mayoría de embarcaciones se movían gracias a las velas, que eran llamadas popularmente trapos, y así cuando el capitán ordenaba “ir a todo trapo” (equivalente a la forma “a toda vela”) hacía referencia a que tenían que desplegarse todas las velas para que fuera el viento el que moviese el barco, es decir, sin ayuda de remos u otro método.

A TONTAS Y A LOCAS

Empleamos este modismo para indicar que algo se hace sin orden ni sentido, sin poner atención, sin pensar, desbaratadamente o inclusive de manera apurada e irreflexiva.

El origen de esta locución lo podemos encontrar en varios ejemplos de nuestra literatura.

Por ejemplo en "El Quijote" en la parte poética preliminar de la novela, en la que Cervantes juega con el doble sentido, al hablar de las doncellas que malgastaban su tiempo con banalidades; por un lado expresa la voluntad de no querer hablar de ellas "sin ton ni son" y por otro las adjetiva, llamándolas "tontas y locas".

En el siglo XVI, se ha encontrado esta frase en los “Diálogos de apacible entretenimiento” de Gaspar Lucas Hidalgo, así como en el XVII en el personaje de Cosme en el “Entremés del soldado”.

También en el siglo XVII en “El culto sevillano” de Juan de Robles, también hace referencia a dicho empleo del modismo al narrar el encuentro del fraile agustino Fray Juan Farfán con unas monjas, las cuales le pidieron, sin tiempo para su estudio, que diera el sermón en la misa. En el mismo, se excusó de ello diciendo "Al fin, hoy predicaremos a tontas y a locas".

En los años 20 lo encontramos en un relato atribuido a Jacinto Benavente en el que se narra que las organizadoras de un club femenino le pidieron, el mismo día de su visita, que diera un discurso. A tal petición respondió que no le gustaba "improvisar, hablar a tontas y a locas", siendo de nuevo mordaz con el doble significado.

A TRANCAS Y BARRANCAS

Esta expresión la pronunciamos cuando queremos expresar que algo se realiza pasando por encima de múltiples dificultades, adversidades, inconvenientes y obstáculos.

No se sabe a ciencia cierta cuándo se originó la expresión, aunque ya se mencionan ambos términos antes del siglo XVII.

Para empezar vamos a definir ambos vocablos. Una “tranca” es el nombre que recibían las estacas de madera que eran utilizadas a modo de cerrojo en las puertas o ventanas (para “atrancarlas”) con el fin de asegurarse que no se podrían abrir desde el otro lado. Una barranca es lo mismo que un barranco, es decir, un despeñadero, un precipicio.

Por lo tanto, en su sentido más literal sería como decir que para conseguir llegar a un lugar o conseguir un objetivo se han tenido que atravesar puertas atrancadas y sortear barrancos, y que a pesar de lo complejos, difíciles o embrollados que eran esos obstáculos finalmente todos fueron superados.

A TROCHE Y MOCHE

Esta locución es usada para señalar que algo se hace con cierto desenfreno, sin orden, sin medida, de cualquier forma, incontroladamente, sin criterio y sin cuidado. Es decir, de manera disparatada e inconsideradamente. También se dice para expresar un gasto alocado de un recurso o de un bien.

La palabra "troche" viene de "trocear" (dividir algo en trozos) y "moche", de "mochar" (quitar o arrancar la parte superior de algo). Esta expresión proviene de los leñadores quienes cuando talaban los árboles (especialmente las encinas) no atendían las leyes de la corta, desmocha y las dejaban sin guía y pendón y, además, las cortaban por el pie. En consecuencia, talaban sin pensar en el futuro de esos árboles, no pensaban en su regeneración ni en su futuro crecimiento, por eso decían que talaban “a troche y moche”, sin consideraciones sobre el medio ambiente. De ahí que cualquier acción incontrolada haya adquirido esta expresión.

A TUTIPLÉN

Usamos esta expresión para señalar que hay mucho de algo, que hay de todo en abundancia o sin privarse de nada.

Su origen parce que proviene de una forma viciosa del latín: “totus” (todo) y “plenus” (lleno). Aunque otros quieren ver su origen en la grafía imperfecta de la expresión catalana “a tot i ple“ que significa todo y lleno, pero no parece que se le pueda otorgar demasiada credibilidad. Sin embargo, sí que tiene más visos de su origen la procedencia de esta locución a partir del francés “tout plein”, que literalmente significa todo lleno.

A VOLEO

Esta locución la usamos para expresar que realizamos una acción de manera improvisada, sin criterio, sin control, ni organización, ni planeamiento. En definitiva, sin saber cuál será su resultado.

Esta expresión proviene del mundo agrícola. Durante el sembrado de los campos, sobre todo de cereales, las semillas se iban lanzando al aire de manera improvisada y sin tener cuidado dónde debían caer éstas ni, por tanto, dónde brotaría el cereal. Esta acción era conocida como 'volear”, el campesino en lugar de ir enterrando las semillas ordenadamente lo que hace es coger los granos a puñados y lanzarlos al aire, para que caigan dispersos sobre la tierra y brote el cereal en cualquier lugar, sin tener miramientos sobre dónde ha caído.

 

INTRODUCCIÓN

El actual blog presenta un compendio de múltiples y variadas expresiones populares, que podrían muy bien significar un buen resumen de la id...