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dimarts, 13 de juny del 2023

ABURRIRSE COMO UNA OSTRA

Esta expresión hace referencia al momento de máximo tedio que puede tener alguien.

Proviene de un castigo jurídico muy común en la Antigua Grecia (sobre todo en Atenas), que consistía en el destierro de una población por un periodo concreto de tiempo de aquellos miembros de la sociedad que se consideraban peligrosos o delincuentes (ladrones, violadores o políticos que no cumplían desde su cargo con las decisiones democráticas del pueblo) y que era conocido como ostracismo. El sistema para definir si un prisionero era condenado al ostracismo se organizaba mediante una votación por mayoría simple entre los miembros de la asamblea, en la que escribían en los ostrakones (unos tipos de conchas de cerámica) si votaban a favor o en contra de aplicarle este castigo. Los condenados disponían de diez días para abandonar la ciudad – estado durante diez años de destierro. En ocasiones la pena solía quedar rebajada o conmutada.

Durante el transcurso de estos largos ostracismos, la falta de trabajo de la ciudad y del trato con otros ciudadanos daba como resultado, entre otras cosas, un tremendo hastío que llevaba a un desesperado aburrimiento. Con el tiempo, el término referido a ese castigo acabó en el apócope «ostra».

ACABAR COMO EL ROSARIO DE LA AURORA

Se usa para referirse a un hecho o suceso (asamblea o reunión) que tuvo un desenlace agitado y acabó mal, porque desembocó en insultos, peleas o riñas entre varios participantes e incluso se llegó a las manos.

La frase tiene su origen en la costumbre realizada por las cofradías religiosas, especialmente las andaluzas, en el siglo XVIII, de celebrar rezos de rosarios -en algunos lugares aun se reza- a altas horas de la noche -sobre las cinco- hasta la madrugada, lo que se llamaba “el rosario de la aurora”. A partir de ahí los hechos divergen, de hecho hay infinidad de versiones, aunque todas tienen como denominador común que proviene de un rosario que se rezaba de madrugada y en procesión por la calle al romper la aurora. En una de esas versiones, los cofrades se enzarzaban en ruidosas peleas al cruzarse con camorristas. Y en otra se dice que en uno de estos rosarios se encontraron dos grupos de fieles avanzado por la misma y estrecha calle en sentidos opuestos. Ambas cofradías reclamaban que el grupo opuesto dejase expedito el camino invocando su derecho de antigüedad. Como quiera que nadie cediera acabaron a golpes sin que la caridad cristiana y la humildad asomasen en ninguno de ellos.

A raíz de estos conflictos hubo varias disposiciones prohibiendo estas procesiones para evitar males mayores.

AGUANTAR LA MAREA

Esta expresión se usa cuando alguien se enfrenta de forma decidida contra la adversidad, o intenta superar de forma valiente los obstáculos o dificultades que se le presentan. La expresión también invita a pensar que cualquier situación complicada puede ser superada, a pesar de que se presenten problemas o inconvenientes aparentemente irresolubles.

Tiene un origen náutico, y se relaciona con el marino que se enfrenta a la tempestad teniendo en contra la fuerza del viento y las mareas, consiguiendo mantener el navío en medio del temporal.

AL PAN, PAN, Y AL VINO, VINO

Este refrán lo usamos para expresar que se debe hablar con sinceridad, diciendo lo que sea llanamente y sin rodeos. Invoca a la franqueza y a la necesidad de hablar con claridad sobre las cosas y se exige a las personas hablar de manera directa y sin rodeos.

El origen de este refrán castellano es difícil de precisar, muy probablemente esté ligado a la liturgia católica, donde el pan y el vino eran elementos básicos de la comunión. Viene del tiempo en que Lutero y Calvino discutían sobre la eucaristía. Ellos no creían en la transubstanciación, según la cual el pan se convierte en el cuerpo de Cristo y el vino en su sangre. Opinaban que el pan es pan y el vino es vino, en otras palabras, sólo son símbolos del cuerpo y la sangre de Jesús. No hay necesidad de llamarlo de otra manera, es decir hay que llamar a las cosas por su nombre “al pan pan, y al vino vino”.

AL PIE DE LA LETRA

Es una locución adverbial que significa “literalmente”, es decir, que debe entenderse en la plenitud de su sentido la palabra a la cual acompaña’ o también enteramente y sin variación, sin añadir ni quitar nada. Se utiliza para indicar que se ha hecho o dicho algo de un modo escrupuloso y respetando el texto original o que se ha hecho algo sin desviarse nada de las instrucciones que se han dado.

En sí misma es una traducción literal de la locución de origen latino ad pedem litterae, que era como antiguamente llamaban, precisamente, al tipo de traducción consistente en traducir palabra por palabra, otorgando a cada término del idioma original su equivalente en el idioma al que se pretende traducir. Comenzó a utilizarse a partir de la Edad Media. Hasta entonces, prácticamente, todos los libros publicados en Europa habían sido escritos en latín (idioma predominante en el continente durante muchísimos siglos); en cierto momento se decidió traducirlos, pero de tal modo que fuesen entendibles y menos técnicos que los originales. Para ello, los glosadores (escribanos encargados de realizar las mencionadas traducciones) ponían bajo cada palabra en latín su traducción a la lengua correspondiente y comprensible para la plebe, dando paso a la citada locución adverbial que significa al pie de la letra o al pie de lo escrito.

 

AL QUE MADRUGA, DIOS LE AYUDA

Este refrán refleja la importancia de levantarse temprano para realizar todas las tareas del día a día y así aprovechar de verdad la jornada. Exalta la importancia de esforzarse por tener iniciativa y alcanzar una meta, hay que levantarse con el ánimo y la energía para dar lo mejor de nosotros mismos, ser proactivos y no dejarnos llevar por el desánimo o caer en actos irresponsables. No solo quiere decir que a quien se levante pronto por la mañana le irá bien el día, sino que, en términos generales, la vida le irá mejor a aquellos que son proactivos y que toman la iniciativa. Así pues, con este dicho se recomienda que nos esforcemos y que seamos diligentes para tener éxito en lo que nos propongamos.

No se conoce a ciencia cierta cuál es su origen, aunque sí sabemos que procede de la tradición oral. Se tiene constancia de que se citó en El Lazarillo de Tormes, libro de autoría anónima publicado en 1554 que narra la vida de un pícaro del siglo XVI. También que, aunque no con las mismas palabras, una expresión similar aparece en El Quijote, concretamente en el segundo capítulo del texto y dice “El que no madruga con el sol no goza del día”.

dilluns, 12 de juny del 2023

AL TUN TUN

Esta locución adverbial que usamos coloquialmente significa hacer algo sin calcular ni reflexionar, sin conocimiento del asunto, de manera impulsiva o arbitraria, sin seguir un patrón o un orden, de manera aleatoria, sin planificación y sin demasiado cuidado.

Su origen proviene de un libro de salmos recopilado en el siglo XVII , cuando se celebraba en España la misa en latín en las iglesias y la gente no tenía ni idea de esta lengua y se imaginaba lo que podían decir aquellas palabras que decía el cura. De manera que cuando los feligreses oían al cura pronunciar “ad vultum tuum”, interpretaban que debía ser algo así como “a bulto”, queriendo decir, de manera aleatoria, sin patrón, a voleo. Y la expresión latina acabó derivando en “al tun tún”.

INTRODUCCIÓN

El actual blog presenta un compendio de múltiples y variadas expresiones populares, que podrían muy bien significar un buen resumen de la id...